Supongo que para los políticos, la gran mayoría con hambre de poder, debe ser difícil separar sus aspiraciones personales de lo que el pueblo le pide.
En España tenemos una democracia joven, llevamos poco más de cuarto de siglo jugando a hacer política. Las reglas del juego aún no están claras para todos los participantes y se inventan sus propios criterios. Pero si algo, de momento, no ha cambiado es que cada cuatro años el pueblo tiene el poder de decidir en sus manos.
Esta premisa de la democracia parece haberla olvidado el líder del Partido Popular. Desde que anunció que Gallardón quedaba excluido de las listas Generales su popularidad ha ido mermando. Ayer (19 de enero de 2008) se reunieron Rajoy, Aguirre y el derrotado Gallardón, en un acto preelectoral. A la llegada del alcalde de Madrid la gente (todos ellos votantes del PP) le aplaudió y le gritó ánimos, lo que más se escucharon fueron demandas para que no dejara la política.
La inclusión de Gallardón en las listas generales habría sido un acercamiento del Partido Popular al centro. En cambio, la elección de Pizarro, ha sido una declaración de intenciones muy capitalista y liberal.
Parece que el señor Rajoy olvida que entre los votantes del PP también hay gente que cree en el matrimonio homosexual, en la libertad para elegir abortar o no. Personas que no solo creen, sino que necesitan, la sanidad y la educación pública. Y el nombramiento de Pizarro como número dos por Madrid olvida a este votante que tanta falta le hace en estos momentos a su partido.
Lógicamente, Rajoy ha ignorado lo que le pedía el pueblo para así acercar su partido a lo que él realmente siempre ha querido. Ha olvidado que en este momento de la historia es la gente de la calle la que vota y decide cada cuatro años, aunque luego durante la legislatura esta misma gente no puede interceder, a lo hecho pecho.
Hoy (20 de enero de 2008) el País ha publicado que el Partido Socialista en estos momentos saca 8 puntos de ventaja sobre el PP en intención de voto. Es decir, los socialistas han subido casi 6 puntos desde el pasado mes de noviembre con la crisis ferroviaria. La exclusión de Gallardón, un político con carisma y querido en, no lo olvidemos, la capital de España, ha hecho pupa en las filas populares.
No obstante la decisión de quién gobernará sigue estando en manos de ese 16% de indecisos. A mí no me gusta llamarles indecisos, creo que el término correcto sería “demócratas”, es el conjunto de personas que no votan siempre a un mismo partido por el hecho de que sus padres ya lo hacían, no se venden. Son personas críticas que premian con su voto a quienes lo hacen bien y castigan a quien lo hace mal retirándole su apoyo. Es el votante que más que nadie cree en la democracia, aun siendo también las personas más desengañadas, cuyo principio suele ser: "La democracia es la forma de gobierno menos mala conocida".
Gracias a ellos existe la alternacia política y podemos "disfrutar" de una pseudodemocracia. ¿Por qué Pseudo? Pues por el bipartidismo, es imposible que dos partidos reflejen y defiendan los intereses de más de 40 millones de Españoles, hay grandes minorías que quedan excluidas y, en muchos casos, olvidadas.
Pregunto:
¿Qué sería de nosotros sin los indecisos?
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