jueves, 6 de marzo de 2008

Ni más ni menos



¿Qué es mejor la ternera o el salmón? Evidentemente ni uno es mejor ni el otro le envidia al primero, simplemente son diferentes.
Lo mismo ocurre con los hombres y las mujeres, enzarzarnos en la ya mítica discusión es más o menos una pérdida de tiempo.

Niños y niñas, chicos y chicas, hombres y mujeres somos distintos. Que la gran mayoría de los puestos directivos en las empresas, y más concretamente en los medios de comunicación, sean ocupados en su mayor parte por hombres es consecuencia directa del tipo de vida que hasta hace muy poco había en España.
Las señoras han tenido que luchar contra prejuicios falsos, como que en esos días nuestras capacidades se menguan, pero también contra prejuicios verdaderos, las mujeres nos podemos quedar embarazadas y necesitar unos meses de baja; y esto a muchos empresarios les resulta un inconveniente, no tanto en cuanto por el hecho de poseer un sexo femenino, sino por tener que pagar unos meses de baja a un trabajador.
Que hoy el porcentaje de mujeres en altos puestos en empresas de comunicación sea bajo no debe preocuparnos, la mayoría de estos sillones están ocupados por señores que pasan la cincuentena, es decir, por profesionales que se licenciaron a finales de los 60 y principios de los 70. En aquellos años, el porcentaje de mujeres en la universidad también era relativamente bajo. Lo que sí sería realmente alarmante es que dentro de 20 años no hubiera una equidad de género en estos altos puestos, dado que hoy en día la presencia femenina es de un 50 por ciento en las redacciones.
Es posible que mi argumentación peque de positiva, pero no de ingenua. Las mujeres hemos de demostrar que valemos como profesionales y a la vez ser buena madre, esposa, novia, amiga…Se nos suman las dificultades que todo ser asume que debe superar para ser un alto directivo, como los idiomas, los másters, ser comunicativo, tener don de gentes y no tener prisa en llegar a casa, con las que las que por el hecho de pertenecer al sexo femenino se nos cuelgan. Si bien ya se ha conseguido una equidad en las universidades, ahora falta saltar el escalón más conflictivo, conseguir una equidad en el día a día, en casa, en la calle, en el supermercado y en el trabajo.
Que una mujer no tenga que elegir entre ser una buna directiva o una buena madre. Y no porque seamos mejores, sino porque somos diferentes.

2 comentarios:

12876213 dijo...

siempre habrá algo por lo que luchar y a vosotras ahora os toca estar ahí luchando, y no por lo que podáis llegar a conseguir, sino por lo que ya habéis conseguido, que no ha sido poco.

Si os dormís, esa clase de personas llamadas empresarios os recortarán camino recorrido cuando menos os lo esperéis.

un saludo carol!

Carol Sainz dijo...

Lo sé, lo veo todos los días...
Pero hay q ser optimistas. Ojalá mi madre hubiera tenido mis oportunidades (Q mi padre sí las tuvo).
Y sobre todo seguir luchando y no dormirse en los laureles.
Un besazo Lucas y mil gracias por pasarte