Esta semana he tenido la oportunidad de seguir en primera persona la huelga de transportistas. Estos profesionales del volante reclamaban (y siguen reclamando) un precio mínimo a sus servicios. El coste de los carburantes el último año se ha incrementado en un 50 por ciento y en cambio ellos siguen trabajando por la misma tarifa. Este era el problema que yo creía principal y oficial, pero al pasarme una semana todas las mañanas con los piquetes del Puerto de Valencia, he asimilado la problemática de fondo.
Al parecer ocurre lo mismo que en el campo, se suman las malas condiciones laborales, el hecho de ser autónomo, no tener horarios, depender del precio de los hidrocarburos… con los INTERMEDIARIOS. Esas personas que se definen como mayoristas, que controlan el mercado y que deciden los precios. Si a los agricultores les compran a 4 céntimos y venden estos mismos productos a 3 euros, con los transportistas ocurre lo mismo pero a la inversa, negocian con las empresas los viajes de su mercancía a 3 euros y luego se paga al transportista de turno a 4 céntimos.
El gobierno en principio decidió negociar, pero se equivocó de socio. Las organizaciones convocantes del paro fueron Fedanismer y Confedetrans, ambos entes formados por conductores autónomos, y en este punto es donde a mí los números no me salen.
De los camiones que salen todos los días a la carretera, el 70 por ciento son de trabajadores autónomos y el 30 restante de empresas que pagan un salario al conductor.
Por lo tanto, si los únicos que no secundaron el paro fueron los asalariados (sus jefes realmente) y la patronal… las cuentas no me sales cuando las cifras que barajó el gobierno afirmaban que la huelga solo era apoyada por el 20 por ciento del sector.
Esta misma pregunta se la trasladé a uno de los piquetes que día tras día pasaba las horas a la entrada del puerto de Valencia intentando limitar el acceso de vehículos pesados al recinto portuario, y entonces aclaró mi duda. Me explicó que para poder tener trabajo debes afiliarte a empresas más grandes, ya que como autónomo en ocasiones vienen muchas vacas flacas, y que la patronal había utilizado los datos de todos estos trabajadores autónomos para engordar sus números.
Entre el martes y el miércoles, la ministra de fomento, Magdalena Álvarez compadeció varias veces en rueda de prensa e intentó explicar por qué no se podía fijar una tarifa mínima. Dos fueron los argumentos básicos, los transportistas no son un servicio público, como sí son los taxis y por eso tienen su tarifa mínima (la bajada de bandera) y que imponerla a los empresarios sería ir en contra del libre mercado.
Impactante por no decir vergonzoso, estos transportistas no son servicio público pero sí están obligados a portar en la parte trasera de su vehículo una chapa con las iniciales SP, que para más INRI significan Servicio Público, pero es que además, al pasar la ITV del camión pagan más por ser un Servicio Público. ¿Alguien puede entender esto?
El segundo argumento no debería nunca haber sido utilizado por un gobierno socialista que siempre se ha declarado protector de una sociedad del bienestar, no de una capitalista en la que el mercado fija los precios para que el empresario siempre gane y el trabajador sea un explotado.
El colmo de los colmos ha sido que el ejecutivo se ha sentado a negociar con la única empresa que no ha convocado el paro… a ver, lo lógico no es buscar soluciones junto con los que han decidido ir a la huelga? Claro, es que así era más fácil.
Finalmente ayer, los transportistas del puerto (Transcont) a última hora de la tarde desconvocaron la huelga después de más de 12 horas de negociación con la autoridad portuaria y más concretamente con el presidente, Rafael Aznar. Las asociaciones que controlan el tráfico de contenedores en las instalaciones portuarias firmaron un acuerdo tras conseguir un incremento del 10 por ciento en el canon que perciben. Este aumento será efectivo a partir del próximo 1 de julio. El lunes los transportistas del puerto de Valencia volverán a sus labores, aunque no será porque el gobierno central se haya querido sentar a hablar con ellos.
Al parecer ocurre lo mismo que en el campo, se suman las malas condiciones laborales, el hecho de ser autónomo, no tener horarios, depender del precio de los hidrocarburos… con los INTERMEDIARIOS. Esas personas que se definen como mayoristas, que controlan el mercado y que deciden los precios. Si a los agricultores les compran a 4 céntimos y venden estos mismos productos a 3 euros, con los transportistas ocurre lo mismo pero a la inversa, negocian con las empresas los viajes de su mercancía a 3 euros y luego se paga al transportista de turno a 4 céntimos.
El gobierno en principio decidió negociar, pero se equivocó de socio. Las organizaciones convocantes del paro fueron Fedanismer y Confedetrans, ambos entes formados por conductores autónomos, y en este punto es donde a mí los números no me salen.
De los camiones que salen todos los días a la carretera, el 70 por ciento son de trabajadores autónomos y el 30 restante de empresas que pagan un salario al conductor.
Por lo tanto, si los únicos que no secundaron el paro fueron los asalariados (sus jefes realmente) y la patronal… las cuentas no me sales cuando las cifras que barajó el gobierno afirmaban que la huelga solo era apoyada por el 20 por ciento del sector.
Esta misma pregunta se la trasladé a uno de los piquetes que día tras día pasaba las horas a la entrada del puerto de Valencia intentando limitar el acceso de vehículos pesados al recinto portuario, y entonces aclaró mi duda. Me explicó que para poder tener trabajo debes afiliarte a empresas más grandes, ya que como autónomo en ocasiones vienen muchas vacas flacas, y que la patronal había utilizado los datos de todos estos trabajadores autónomos para engordar sus números.
Entre el martes y el miércoles, la ministra de fomento, Magdalena Álvarez compadeció varias veces en rueda de prensa e intentó explicar por qué no se podía fijar una tarifa mínima. Dos fueron los argumentos básicos, los transportistas no son un servicio público, como sí son los taxis y por eso tienen su tarifa mínima (la bajada de bandera) y que imponerla a los empresarios sería ir en contra del libre mercado.
Impactante por no decir vergonzoso, estos transportistas no son servicio público pero sí están obligados a portar en la parte trasera de su vehículo una chapa con las iniciales SP, que para más INRI significan Servicio Público, pero es que además, al pasar la ITV del camión pagan más por ser un Servicio Público. ¿Alguien puede entender esto?
El segundo argumento no debería nunca haber sido utilizado por un gobierno socialista que siempre se ha declarado protector de una sociedad del bienestar, no de una capitalista en la que el mercado fija los precios para que el empresario siempre gane y el trabajador sea un explotado.
El colmo de los colmos ha sido que el ejecutivo se ha sentado a negociar con la única empresa que no ha convocado el paro… a ver, lo lógico no es buscar soluciones junto con los que han decidido ir a la huelga? Claro, es que así era más fácil.
Finalmente ayer, los transportistas del puerto (Transcont) a última hora de la tarde desconvocaron la huelga después de más de 12 horas de negociación con la autoridad portuaria y más concretamente con el presidente, Rafael Aznar. Las asociaciones que controlan el tráfico de contenedores en las instalaciones portuarias firmaron un acuerdo tras conseguir un incremento del 10 por ciento en el canon que perciben. Este aumento será efectivo a partir del próximo 1 de julio. El lunes los transportistas del puerto de Valencia volverán a sus labores, aunque no será porque el gobierno central se haya querido sentar a hablar con ellos.


