Una reciente encuesta asegura que el 70 por ciento de los trabajadores estarían dispuestos a cobrar menos si pudieran dedicarse a lo que realmente les gusta. Y este mismo es el gran problema de los periodistas, disfrutamos tanto investigando, redactando y sacando conclusiones, que somos incapaces de hacer mal nuestro trabajo aunque la retribución que obtenemos a cambio sea una verdadera vergüenza.
La precariedad laboral en el mundo de los medios de comunicación empieza a rozar la indecencia, tras años estudiando una carrera, cursando un máster, meses en el extranjero perfeccionando idiomas… lo que conseguimos es un contrato que se renueva cada tres meses si tienes suerte, trabajar una media de once horas diarias, utilizar tu coche propio para llegar a las ruedas de prensa y cobrar el mínimo, pues en tu contrato figura que tus estudios son de FP.
Y aún así muchos de los periodistas deciden no abandonar este mundo que se nutre de becarios mal pagados y estudiantes en prácticas que no obtienen ni un céntimo. Las voces críticas de la calle aseguran que el periodismo está en crisis, pero yo me pregunto que cómo no va a estarlo, si los profesionales que conforman los medios, los que deben informar y en ocasiones formar a la sociedad, malviven luchando contra los intereses económicos que mueve a los medios de comunicación.
En ocasiones es paradójicos que los profesionales de la máquina de escribir nos dediquemos a denunciar todo tipo de injusticias y no seamos capaces de evidenciar a esa sociedad que nos sigue día tras día la caótica situación laboral que nos envuelve.
martes, 10 de junio de 2008
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